22 de mayo de 2016

Joder con las ostias que te da la vida.


Yo recibí mi primera hostia a los siete años y me gustó, era monaguillo en esa época y  me comía todas las que podía de la sacristía del cura y su vino dulce para las misas que estaba delicioso...

Pero después de eso recibí muchas mas hostias, (en España también, bofetadas, golpes o expresión de sorpresa...) esos que la vida y la gente te da sin manos y que en mi caso particular no me hizo mas agresivo, me enriqueció como persona y me hizo ser mas sabio, fuerte y mas humano,  por que me hizo comprender mejor el sufrimiento ajeno.

Entendí a lo largo de mi experiencia, que otras personas están tan necesitadas como yo de la amabilidad y que la proyección que damos de nosotros mismos afecta negativa o positivamente en los otros.

Si proyectamos amabilidad y simpatía, es muy probable que nos devuelvan una sonrisa amable, afectuosa, incluso si el individuo en cuestión en su fuero interno esta triste, porque no hay nada mas positivo y beneficioso para nosotros mismo que rodearnos de armonía y buenas vibraciones.

Casi permanentemente estoy sonriendo y proyectando de mi una imagen mas humana por propia necesidad, es esa de sentirme feliz con los que me rodean y a veces  lloro por dentro riéndome por fuera, porque tengo muy claro que esa actitud al primero  que beneficia es a mi mismo...

Que sus hostias, esas que le dio la vida y la gente, no le amarguen la existencia y sean felices. … 
Por su propio bien, Sean prácticos y sonrían siempre.

A todos nos dieron hostias
la primera consagrada
después te llueven miles
que nubla hasta la mirada.

No te dejes vencer
por tan innoble cuestión
mantén tu cariño y fe
en tu noble corazón.
Solo tu haces camino
en el fondo de tu alma
no te abrumes con rencores
y siempre conserva tu calma.

La felicidad no es un regalo
que la vida te concede
es ese bien preciado
que poca gente comprende...

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